
Entro de noche a mi ciudad, yo bajo a mi ciudad donde me esperan o me eluden, donde tengo que huir de alguna abominable cita, de lo que ya no tiene nombre, una cita con dedos, con pedazos de carne en un armario, con una ducha que no encuentro, en mi ciudad hay duchas, hay un canal que corta por el medio mi ciudad y navíos enormes sin mástiles pasan en un silencio intolerable hacia un destino que niega mi ciudad donde nadie se embarca, donde se está para quedarse aunque los barcos pasen y desde el liso puente alguno esté mirando mi ciudad. Entro sin saber cómo en mi ciudad, a veces otras noches salgo a calles o casas y sé que no es mi ciudad, mi ciudad la conozco, por una expectativa agazapada, algo que no es el miedo todavía pero tiene su forma y su perro y cuando es mi ciudad sé que primero habrá mercado con portales y con tiendas de frutas, los rieles relucientes de un tranvía que se pierde hacia un rumbo donde fuí joven pero no en mi ciudad, un barrio como el Once de Buenos Aires, un olor a colegio, paredones tranquilos y un blanco cenotafio, la calle veinticuatro de noviembre quizás, donde no hay cenotafios pero está mi ciudad cuando es su noche. Entro por el mercado que condensa el relente de un presagio indiferente todavía, amenaza benévola, allí me miran las fruteras y me emplazan, plantan en mí el deseo, llegar adonde es necesario y podredumbre, lo podrido es la llave secreta de mi ciudad, una fecal industria de jazmines de cera, la calle que serpea, que me lleva al encuentro con eso que no sé, las caras de las pescaderas, sus ojos que no me miran y es el emplazamiento, y entonces el hotel, el de esta noche porque mañana o otro día será otro, mi ciudad es hoteles infinitos y siempre el mismo hotel(...) Y habrá que andar hasta el final del tren porque en alguna parte hay que encontrarse, sin que se sepa quién, la cita era con alguien que no se sabe y se han perdido las maletas y tú, de tiempo en tiempo, estás también en la estación pero tu tren es otro tren, tu perro es otro perro, no nos encontraremos amor mío, te perderé otra vez en el tranvía o en el tren, en calzoncillos correré por entre gentes apiñadas y durmiendo en los compartimientos donde una luz violeta ciega los polvorientos años, las cortinas que ocultan mi ciudad.
Julio Cortázar-62/ Modelo para armar

Really a good post (:
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